DOLOR TORACICO

DOLOR TORACICO

El dolor torácico es una molestia muy frecuente. Muchos pacientes son concientes de la amenaza potencial asociada con este síntoma y consultan ante la mínima molestia. Otros, incluso muchos individuos con enfermedades graves, minimizan o ignoran esta advertencia. La percepción del dolor (tanto sus características como su gravedad) varía significativamente en los distintos individuos y también en ambos sexos. Independientemente de la manera en que se describa, no se debe restar importancia al dolor torácico sin explicar su causa.

Fisiopatología

El corazón, los pulmones, el esófago y los grandes vasos proporcionan información aferente a través de los ganglios autónomos torácicos. Un estímulo doloroso que se origina en estos órganos se percibe en general como procedente del tórax, aunque como todas las fibras nerviosas aferentes llegan a los ganglios dorsales, el dolor torácico también puede percibirse (como dolor referido) en algún otro sitio entre el ombligo y el oído, incluidos los miembros superiores.
Los estímulos dolorosos provenientes de los órganos torácicos pueden causar molestias descritas como opresión, desgarro, distensión con necesidad urgente de eructar, indigestión, pirosis o dolor. Con escasa frecuencia, se informan otras descripciones del dolor torácico, como punzante o dolor agudo tipo pinchazo de aguja. Muchos pacientes con molestias de origen visceral niegan haber tenido dolor e insisten en que es una simple “molestia”.

Etiología

Muchos trastornos causan dolor o molestias torácicas. Estas enfermedades pueden comprometer el aparato cardiovascular, el aparato digestivo, los pulmones o el sistema musculoesquelético.
Algunas enfermedades inmediatamente mortales:
• Síndromes coronarios agudos (infarto agudo de miocardio/angina inestable)

• Disección de la aorta torácica

• Neumotórax a tensión o hipertensivo

• Rotura esofágica

• Embolia pulmonar (EP)

Otras causas incluyen desde trastornos graves y mortales hasta otros que simplemente molestos. A menudo, no es posible confirmar una causa, incluso después de una evaluación completa.

Globalmente, las causas más frecuentes son:
• Enfermedades de la pared torácica (que afectan los músculos, las costillas o los cartílagos)

• Enfermedades pleurales

• Enfermedades gastrointestinales (p. ej., enfermedad por reflujo gastroesofágico, espasmo esofágico, enfermedad ulcerosa, colelitiasis)

• Síndromes coronarios agudos y angina estable.

Síndrome metabólico (dislipidemia) en pacientes hipertensos

El síndrome metabólico (SM) es un síndrome clínico de naturaleza multifactorial, cuyo concepto se dio a conocer por primera vez en 1966 por Camus. En 1988, Reaven señaló que la resistencia al consumo de glucosa por la insulina en el músculo esquelético podría ser la base fisiopatológica para explicar muchas de las alteraciones del síndrome que denominó “X”.

Hoy no existe una definición precisa del SM, también llamado síndrome X plus, cuarteto mortífero, síndrome plurimetabólico, síndrome de insulino resistencia y síndrome dismetabólico cardiovascular.

Existen diferentes definiciones dadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) pero, debido a que es necesario el uso de técnicas de alto costo, complejas y de no sencilla aplicación, estas definiciones han sido herramientas poco aplicables en la práctica médica diaria. La definición hoy más aceptada es la del National Colesterol Education Program (NCEP), en 2001, basada en la coexistencia de cualquier combinación de tres de las siguientes alteraciones: distribución de la grasa corporal, presión arterial, triglicéridos, lipoproteínas de alta densidad (HDL) colesterol, y glicemia en ayunas. 8 A diferencia de lo establecido por la OMS, el NCEP no recomienda una medición rutinaria para el diagnóstico del SM. Se tienen en cuenta parámetros clínicos mucho más accesibles y costo efectivo, por lo que resulta de muy fácil aplicación tanto en estudios epidemiológicos como en la práctica clínica diaria. Los elementos a tener en cuenta se resumen en: obesidad abdominal (circunferencia abdominal > 102 cm en hombres y > 88cm en mujeres), triglicéridos = 150 mg/dl, HDL colesterol < 40 mg/dl en hombres y < 50 mg/dl en mujeres, presión arterial = 130 _ 85 mm/Hg, glicemia basal en ayunas ³ 110 mg/dl.

Varios estudios concuerdan en que alrededor de 25 % de la población adulta padece SM, que la prevalencia aumenta con la edad siendo de 24% a los 20 años, de 30% o más en los mayores de 50 años y de 40 % en pacientes mayores de 60 años. En poblaciones de alto riesgo, como la de familiares de personas con Diabetes mellitus, la prevalencia aumenta considerablemente hasta casi 50 %, llega a 80 % en diabéticos y en personas con intolerancia a la glucosa. Los expertos apuntan que la susceptibilidad de padecer SM es genética, pero la enfermedad aparece solo cuando los genes interaccionan con una situación ambiental desfavorable: vida sedentaria con ingesta elevada de energía, con alto contenido graso y la consiguiente acumulación de grasa corporal, hipertensión arterial (HTA) y obesidad.  Se dice que este es el síndrome del tenedor hiperactivo y los pies inactivos.

La atención del SM comprende dos objetivos fundamentales: la reducción de causas subyacentes, obesidad e inactividad física y el tratamiento de los factores de riesgo lipídicos y no lipídicos asociados con drogas hipolipemiantes y antihipertensivos e hipoglicemiantes respectivamente. Como primera medida es importante la modificación del estilo de vida (disminución del peso, dieta, actividad física y solamente añadir drogas cuando las medidas anteriores sean insuficientes). La reducción de peso y el incremento de la actividad física regular conducen a la disminución efectiva de todos los factores de riesgo cardiovasculares al mejorar la sensibilidad a la insulina y reducir el riesgo de enfermedad coronaria.

Aparentemente, hasta el momento, el SM está siendo considerado por el médico clínico desde un punto de vista reduccionista. Es decir, cada uno de los componentes del SM son abordados por separado (se diagnostica y se trata la HTA, la dislipemia, la obesidad, la diabetes), perdiéndose la noción de síndrome. Hoy se conoce en el país la prevalencia de determinadas enfermedades asociadas, pero realmente se desconoce la real magnitud del SM que constituye, sin dudas, un serio problema de salud a nivel mundial.

Cardiopatías congénitas

Los defectos cardíacos congénitos son problemas del corazón presentes al nacer. Se deben a un desarrollo anormal del corazón antes del nacimiento. Alrededor del uno por ciento de los bebés nacen con uno o más problemas del corazón o del aparato circulatorio.

Los médicos generalmente no conocen la causa de los defectos cardíacos congénitos, pero saben que ciertos factores aumentan el riesgo de que un niño nazca con un defecto cardíaco. Entre ellos:

  • La madre o el padre tiene una cardiopatía congénita.
  • Un hermano tiene una cardiopatía congénita.
  • La madre es diabética.
  • La madre padeció rubéola (sarampión alemán), toxoplasmosis (una infección transmitida por contacto con la materia fecal de los gatos) o infección por VIH.
  • La madre consumió alcohol durante el embarazo.
  • La madre consumió cocaína u otras drogas durante el embarazo.
  • La madre tomó ciertos medicamentos de venta con o sin receta durante el embarazo.

Aunque existan uno o más de estos factores, no significa que el bebé nacerá con un defecto cardíaco. Además, los bebés pueden nacer con defectos cardíacos aun en ausencia de estos factores. Las familias casi nunca pueden predecir ni prevenir los defectos cardíacos congénitos. Claro que toda mujer embarazada debe hacer todo lo posible por asegurar la salud de su bebé, tal como evitar el alcohol, las drogas y la exposición a la rubéola y las toxinas ambientales.

Los médicos generalmente pueden detectar la mayoría de los defectos cardíacos mientras el niño es pequeño. Algunos niños viven con un defecto durante muchos años antes de ser diagnosticados. En algunos casos, los médicos pueden detectar defectos cardíacos congénitos incluso antes de que el bebé nazca. Sin embargo no pueden diagnosticar todos los defectos antes del nacimiento, porque el corazón sigue desarrollándose en los días posteriores al nacimiento.

Los niños con defectos cardíacos congénitos pueden necesitar antibióticos antes de realizarse ciertos procedimientos dentales y quirúrgicos. Los antibióticos protegen contra la endocarditis infecciosa. Además, los médicos generalmente recomiendan medicamentos o cirugía para tratar el defecto en sí. El tratamiento específico depende del tipo de defecto.

Tipos de defectos cardíacos congénitos

Existen muchos tipos diferentes de defectos cardíacos congénitos. Éstos pueden presentarse como defectos únicos o múltiples. Pulse el enlace del defecto que le interese, para averiguar sus causas, diagnóstico y tratamiento.

Pocas mujeres reconocen gravedad problemas cardíacos

Los problemas del corazón junto al cáncer los principales responsables de la mortalidad femenina, aunque ambos sexos tienen las mismas probabilidades de sufrir un infarto, en las mujeres las consecuencias son más graves.

La afirmación la hizo la presidenta de la Sociedad Dominicana de Cardiología, doctora Claudia Almonte, tras explicar que los varones tienen una probabilidad del 30% de morir por su primer infarto, mientras que en la mujer es de hasta el 50%.

Agregó que aunque en el 80 por ciento de los casos se pueden prevenir sólo una de cada cuatro mujeres reconoce que las afecciones cardiacas son una amenaza mayor que el cáncer.

Por esta razón, los especialistas cardiovasculares en el país aconsejan a la mujer a informarse adecuadamente y hacer visitas periódicas a su médico. También realizar cambios de mejoría en sus hábitos alimenticios y de vida.

Con frecuencia en las mujeres los síntomas se malinterpretan, relacionándolos con situaciones de ansiedad, estrés, y otros por lo que llamó a las mujeres tener en cuenta estos factores.

Un aspecto crucial es el retraso en el diagnóstico ya que la sintomatología en ocasiones es diferente, como ya se ha evidenciado en estudios donde se identificaron diferentes manifestaciones clínicas en mujeres con un infarto agudo de miocardio.

Dijo que las mujeres pueden presentar malestar torácico, sudoración, dolor en mandíbula, sensación de añugo, dolor de espaldas.

También llamó a la mujer dominicana a conocer sus números, colesterol total, presión arterial, glucemia e índice de masa corporal, los cuales según dijo les permiten al paciente y especialista determinar sus niveles de riesgo.

En otro orden, la doctora dijo que con motivo de la celebración en febrero del “Mes del Corazón”, la Sociedad junto a otras del mundo y la Asociación Americana del Corazón, refuerzan sus campañas de prevención.

Dijo que como parte de su campaña anual, la Asociación Americana del Corazón creó el Día Nacional Vístase de Rojo por la mujer (NationalWear Red Day).

La iniciativa programada para este viernes, busca crear conciencia en todas las mujeres sobre su salud cardíaca, nutrición, niveles de estrés y de la necesidad de hacer actividad física.

 

Estudio INTER-HEART: Nueve factores de riesgo modificables predicen el 90% de los infartos agudos de miocardio

En el estudio INTER-HEART se evaluaron mas de 29.000 individuos de 52 paises y se comparó a 15.152 pacientes que habían sufrido un primer infarto agudo de miocardio con 14.820 individuos-control sanos. El 25% de los pacientes incluidos eran de Europa, el 25% de China, el 20% de Asia del Sur, el 13% de Oriente Medio, el 12% de Sudamérica y el 5% de África.

Los 2 factores de riesgo de infarto agudo más importantes fueron una ratio anormal del COLESTEROL ALTO  y el hábito de fumar. Juntos predijeron el 66% de los infartos. La diabetes, la hipertensión, la obesidad abdominal, las variables psicosociales (como el estrés y la depresión), el ejercicio físico, la dieta y la ingesta de alcohol fueron las otras 7 variables que predijeron el riesgo de infarto.

En las poblaciones urbanas, en las que se hizo este estudio, no existe prácticamente un nivel de dislipemia que proteja de un riesgo incrementado de enfermedad coronaria. Esto implica que la forma principal de prevenir la enfermedad coronaria sería un cambio social para reducir los factores de riesgo.

El índice de masa corporal es un predcitor de riesgo muy débil si se compara con la obesidad abdominal, por lo que parece llegado el momento de abandonar el índice de masa corporal como indicador de obesidad y centrarse en la obesidad abdominal, considerado desde más de 90 cm en hombres y más de 80 cm en mujeres de perimetro abdominal

Los 9 factores de riesgo citados son más predictores de enfermedad coronaria en los jóvenes que en los ancianos. A destacar la importancia de los factores de riesgo psicosocial (estrés y depresión).

Hasta este estudio se creía que con los factores de riesgo tradicionales solo podía predecirse la mitad del riesgo de enfermedad coronaria. Este estudio demuestra convincentemente que es prevenible el 90% del riesgo global de enfermedad coronaria. Además, el impacto de los factores de riesgo es similar en los diferentes grupos étnicos, lo que significa que los mensajes predictivos pueden ser globales.

El riesgo de infarto agudo es 3 veces superior en los fumadores que en los no fumadores. El efecto negativo del tabaco se apreció ya a niveles muy bajos de tabaquismo: los que fuman entre 1 y 5 cigarrillos al día experimentan un incremento del riesgo del 40% con respecto a los no fumadores; los que fuman 10 ciagarrillos al día duplican el riesgo y los que fuman 20 ciagarrillos al día lo cuadruplican. Fumar en pipa o fumar puros tiene un riesgo similar que fumar cigarrillos.

No desayunar aumenta el riesgo de desarrollar Aterosclerosis

 

El consumo de menos del 5% de la norma diaria de calorías durante el desayuno conduce al riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Esto fue descubierto por un equipo internacional de científicos, que durante seis años siguieron los hábitos cotidianos y la salud física de 4,000 españoles. Journal of the American College of Cardiology publica el artículo.

Los autores del nuevo estudio probaron la relación entre omitir el desayuno y la aparición de la aterosclerosis, una enfermedad crónica de las arterias. Entre los factores de riesgo de esta enfermedad están la obesidad y la diabetes, es por ello que una nutrición adecuada juega un papel importante en su prevención.

Cuatro mil españoles participaron en el experimento (edad media fue de 45 años), que trabajan en oficina. El desayuno, o una bebida no alcohólica, se consideró la primera comida del día, normalmente hasta las 10 a.m. Tras recopilar datos sobre los hábitos alimenticios de los participantes en el experimento, los científicos los dividieron en tres grupos según el valor energético de su desayuno:

-las personas que consumen más del 20% de la tasa de calorías diarias recomendadas (la tasa media recomendada de calorías diarias para la muestra fue de 2,314 kcal);

-personas que consumen de 5% a 20% de la tasa de calorías diarias recomendadas;

-personas que consumen menos del 5% de la tasa de calorías diarias recomendadas.

Los investigadores también recolectaron datos sobre el género, la edad, el estado civil, la educación, el consumo de tabaco (fumar es uno de los principales factores que influyen en el desarrollo de la aterosclerosis) y el alcohol, la actividad diaria, así como la historia familiar de enfermedades cardiovasculares y restricciones dietéticas con el propósito de perder peso. Todos los datos recogidos se tuvieron en cuenta en el análisis.

Como principal indicador de riesgo de aterosclerosis, los científicos consideraron la cantidad de placas de ateroma en las arterias de los participantes. Los científicos midieron el nivel de placas en la arteria carótida, la aorta y la arteria femoral. La presencia de placas en estos vasos se consideró un indicador de aterosclerosis no coronaria. La aterosclerosis coronaria (subclínica) también se caracterizó por la formación de sales de calcio en la arteria coronaria. La aterosclerosis fue considerada “general” con la afectación de al menos cuatro de las seis zonas de estudio (y la ausencia de calcio). Durante el análisis de la presencia de placas consideraron la complexión de los participantes, el consumo de tabaco, alcohol y carne roja, así como la presencia de diabetes, la dislipidemia y la hipertensión.

Los resultados del análisis mostraron que la presencia de placas ateromatosas en los vasos sanguíneos de las personas que no desayunan, es más alta que en las que tienen un desayunan abundante o incluso ligero.

La gráfica de los índices de probabilidad de presencia de aterosclerosis (de izquierda a derecha) no coronaria, subclínica y “general” entre las personas que consumen desayuno fuerte (en gris) o ligero (rojo) y los que no desayunan (destacado en azul),

Uzhova et al. / Revista del Colegio Americano de Cardiología 2017

 

Además, los autores descubrieron que omitir el desayuno estaba asociado con un aumento, por dos veces, en la probabilidad de desarrollar la obesidad, y el síndrome metabólico por tres veces.

Un gráfico que muestra la probabilidad de tener obesidad (izquierda) y síndrome metabólico (derecha) entre las personas que consumen (de izquierda a derecha en cada gráfico) un desayuno abundante o ligero y los que no desayunan.

Uzhova et al. / Revista del Colegio Americano de Cardiología 2017

Los autores del documento creen que estos resultados se deben al hecho de que las personas que no toman desayuno corren el riesgo de reponer sus reservas de energía, más tarde durante el día,  consumiendo una gran cantidad de alimentos ricos en carbohidratos y grasas. Los investigadores señalan que con el fin de seguir estudiando el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, hay que prestar atención a los factores tempranos, como la nutrición a una edad más temprana.

Diabetes e hipertensión, dos caras de la misma moneda

La tensión arterial alta es una de las complicaciones asociadas a la diabetes que más debemos controlar. Aquí te contamos cómo prevenirla.

No te estamos descubriendo nada nuevo: con la diabetes se puede convivir toda la vida. Pero lo que todos queremos es convivir toda la vida y además hacerlo en buena armonía, sin problemas ni quebraderos de cabeza. Por eso es tan importante que controlemos la glucemia: para evitar ciertas enfermedades asociadas que sí que podrían ocasionarnos problemas serios de salud. Una de las más comunes, una que no debe tomarse nunca a la ligera es la hipertensión que, como seguro que ya sabes, es la elevación de la fuerza con la que la sangre circula en las arterias del cuerpo.

Como puedes imaginarte, esto no puede acarrear buenas consecuencias. Y es que la hipertensión afecta al cerebro, al corazón, a los pulmones, a los riñones y a los ojos, vamos, prácticamente a todo tu organismo.

¿Crees que sabes cómo la hipertensión y la diabetes se relacionan? ¿Conoces cómo influye la hipertensión en tu estado de salud? Como nunca está de más darle un repasito a estas cuestiones, nosotros vamos a explicarte algunas cosas que debes tener muy claras. Para asegurarnos un futuro lleno de salud y calidad de vida.

¿Qué desencadena la hipertensión?

Por desgracia, la diabetes es uno de los factores desencadenantes de la hipertensión, así que partiendo de la base de que padeces esta enfermedad, ya sabes que estás más expuesto a sufrir hipertensión que el resto de los mortales, ¡qué le vamos a hacer! Pero además existen otra serie de factores que influyen en la presión alta. ¿Los conoces todos?

– La herencia. En el caso de la presión arterial, existe una relación directa entre la presencia o no de tensión alta en los familiares de primer grado y el posterior desarrollo de niveles de tensión arterial por encima de lo normal.

– La obesidad. Por eso es tan importante marcarle un gol al sedentarismo y empezar a hacer más ejercicio físico. Porque mediante la actividad física nos quitaremos esos kilitos de más y podremos evitar la hipertensión.

– La alimentación inadecuada. Una dieta poco saludable, rica en sal y grasas saturadas no es la mejor amiga de tu salud.

– El tabaquismo. Que el tabaco aumenta de forma considerable el daño que sobre los vasos ejercen la hipertensión lo sabe todo el mundo, así que aquí tienes una razón más para dejar de fumar.

– El consumo de alcohol. ¡Ojo! Que tomes una copita de vino de vez en cuando no es en sí malo. De hecho, muchos especialistas afirman que un uso moderado del alcohol favorece la circulación y puede disminuir la hipertensión.  Lo que es perjudicial para tu salud y además mucho, es que te pases con el alcohol. Una ingesta diaria superior a 40 gramos de alcohol te provocará con mucha probabilidad un aumento de la tensión arterial.

– Nerviosismo o estrés. En muchas más ocasiones de las que creemos, éste es el detonante de la hipertensión. Hay incluso estudios que demuestran que la situación económica de una persona puede generar estrés, y este estrés puede provocar un aumento de la presión arterial. De hecho, un dato curioso es que las personas con trabajos peor pagados presentan índices más elevados de hipertensión.

¿Qué síntomas presenta?

Hay que tener mucho cuidado con esto, y es que, en la mayoría de los casos, la hipertensión no presenta síntomas en sus inicios. Sin embargo, otras veces o cuando la enfermedad está más avanzada, sí que pueden sentirse vértigos, mareos, náuseas, dolor de cabeza, zumbido en los oídos, cansancio, opresión en el pecho u hormigueo en manos y pies.

¿Cómo afecta la hipertensión en la diabetes?

Más del 20% de las personas que viven en poblaciones industrializadas sufren hipertensión arterial, y varios estudios han revelado que aproximadamente entre un 40 y un 60% de las personas con diabetes también la padecen.

Mientras que en las personas con diabetes tipo 1, la hipertensión suele diagnosticarse años después del comienzo de la enfermedad, cuando empieza a deteriorarse la función renal; en la diabetes tipo 2, el diagnóstico de hipertensión se suele hacer a la vez, a veces antes que el de la diabetes incluso.

La hipertensión arterial empeora y acelera el daño que la diabetes ejerce sobre las arterias, algo que da lugar a que las personas hipertensas sufran con mayor frecuencia infartos de miocardio, insuficiencia renal o accidentes cerebrales vasculares (trombosis). El problema más grave de esta enfermedad es que, en la gran mayoría de los casos, la persona que lo sufre no lo sabe. Por eso, al no recibir tratamiento, las secuelas que puede acarrear la enfermedad no se están previniendo.

¿Cómo controlo la hipertensión?

Tus niveles de presión arterial no se regularán por arte de magia. Hay ciertas cosas que debes hacer para cuidarte, para conseguir controlar la hipertensión en concreto, y la diabetes en general. Aparte de cuidar la alimentación, evitar el exceso de peso y olvidarte del tabaco, hay ciertas recomendaciones que te ayudarán a alcanzar una buena calidad de vida:

– Haz ejercicio físico. Practícalo con frecuencia (a diario), aunque de forma moderada, que no se trata de que te dejes la piel en el intento. Ayudarás a tu organismo a reducir la glucosa en sangre y disminuirás la presión arterial, el colesterol y controlarás mejor el peso.

– Cuida tus ojos. Para prevenir complicaciones de tipo ocular es necesario que al menos una vez al año acudas al oftalmólogo. Y no lo dejes pasar aunque no sientas ningún síntoma de algo esté yendo mal. Tus ojos no avisan.

– Mima tus pies. No dejes pasar ni un solo día sin echar un ojo a tus pies. Es muy importante que los revises a diario y que mantengas una buena higiene. Una simple herida puede acarrearte serias complicaciones.

-Lleva una vida relajada y tranquila. Que te estreses solo ayudará a que las cifras de presión arterial se eleven. Y eso no es nada bueno, ya lo sabes. Mucho mejor tomarse las cosas con filosofía y evitar las preocupaciones innecesarias.

Ahora que sabes todo esto, no tienes excusa para empezar a cuidarte un poquito más. Porque ya sabes que las complicaciones de la diabetes no avisan en la mayoría de las ocasiones y nosotros no queremos tener que preocuparnos, ¿verdad?

Síndrome Metabólico

 

 

 

 

 

Se le llama así a un grupo de factores de riesgo que aumentan las probabilidades de sufrir enfermedades del corazón, diabetes, ataques cerebrales y otros problemas de salud.

Se puede diagnosticar cuando están presentes tres de los siguientes cinco factores de riesgo:

– Glucosa en sangre elevada (azúcar)
– Niveles bajos de colesterol HDL (“bueno”) en la sangre
– Niveles altos de triglicéridos en la sangre
– Circunferencia de la cintura grande o cuerpo en “forma de manzana”
– Presión arterial alta

El síndrome metabólico es una afección seria de la salud.

¿Quiénes tienen síndrome metabólico?
En los últimos años, este síndrome se ha vuelvo mucho más común en los Estados Unidos.
Se estima que alrededor del 34 por ciento de las personas adultas en los Estados Unidos lo sufren. El riesgo de tener el síndrome metabólico aumenta con la edad.
En los Estados Unidos, la prevalencia del síndrome metabólico es superior en hombres blancos no hispanos que en hombres americanos mexicanos y negros no hispanos. Como contraste, el síndrome metabólico es más frecuente en mujeres americanas mexicanas que en las negras no hispanas o blancas no hispanas.
La prevalencia del síndrome metabólico también está aumentando en el mundo.

¿Cómo se diagnostica el síndrome metabólico?
El criterio para identificar este síndrome es la presencia de tres o más de estos factores de
riesgo:
– Obesidad central. Se mide en la circunferencia de la cintura:
– Más de 40 pulgadas en los hombres.
– Más de 35 pulgadas en las mujeres.
– Niveles de triglicéridos en sangre en ayunas de 150 mg/dL o más o estar tomando
medicamentos para triglicéridos elevados.
– Bajos niveles de colesterol HDL o estar tomando medicamentos para el colesterol

HDL bajo:
– Hombres: menos de 40 mg/dL
– Mujeres: menos de 50 mg/dL
– Presión arterial elevada de 130/85 mm Hg o superior o estar tomando medicamentos
para la presión arterial alta.
– Glucosa en ayunas (azúcar en sangre) de 100 mg/dL o superior o estar tomando
medicamentos para la glucosa en sangre elevada.

Las personas con el síndrome metabólico pueden reducir el riesgo de enfermedad
cardiovascular y diabetes tipo 2 controlando los factores de riesgo. La mejor manera
es que bajen de peso, sigan una dieta saludable y aumenten la actividad física
Estos son algunos pasos importantes para los pacientes y los médicos en el
tratamiento de esta enfermedad:
– Controlar periódicamente el peso corporal (especialmente la obesidad central).
– Controlar la glucosa en sangre, las lipoproteínas y la presión arterial.
– Tratar los factores de riesgo individuales (hiperlipidemia, presión arterial alta y
glucosa elevada en sangre) según las pautas establecidas.
– Elegir agentes antihipertensivos de forma cuidadosa ya que los diferentes
medicamentos tienen efectos diferentes sobre la sensibilidad a la insulina.