No desayunar aumenta el riesgo de desarrollar Aterosclerosis

 

El consumo de menos del 5% de la norma diaria de calorías durante el desayuno conduce al riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Esto fue descubierto por un equipo internacional de científicos, que durante seis años siguieron los hábitos cotidianos y la salud física de 4,000 españoles. Journal of the American College of Cardiology publica el artículo.

Los autores del nuevo estudio probaron la relación entre omitir el desayuno y la aparición de la aterosclerosis, una enfermedad crónica de las arterias. Entre los factores de riesgo de esta enfermedad están la obesidad y la diabetes, es por ello que una nutrición adecuada juega un papel importante en su prevención.

Cuatro mil españoles participaron en el experimento (edad media fue de 45 años), que trabajan en oficina. El desayuno, o una bebida no alcohólica, se consideró la primera comida del día, normalmente hasta las 10 a.m. Tras recopilar datos sobre los hábitos alimenticios de los participantes en el experimento, los científicos los dividieron en tres grupos según el valor energético de su desayuno:

-las personas que consumen más del 20% de la tasa de calorías diarias recomendadas (la tasa media recomendada de calorías diarias para la muestra fue de 2,314 kcal);

-personas que consumen de 5% a 20% de la tasa de calorías diarias recomendadas;

-personas que consumen menos del 5% de la tasa de calorías diarias recomendadas.

Los investigadores también recolectaron datos sobre el género, la edad, el estado civil, la educación, el consumo de tabaco (fumar es uno de los principales factores que influyen en el desarrollo de la aterosclerosis) y el alcohol, la actividad diaria, así como la historia familiar de enfermedades cardiovasculares y restricciones dietéticas con el propósito de perder peso. Todos los datos recogidos se tuvieron en cuenta en el análisis.

Como principal indicador de riesgo de aterosclerosis, los científicos consideraron la cantidad de placas de ateroma en las arterias de los participantes. Los científicos midieron el nivel de placas en la arteria carótida, la aorta y la arteria femoral. La presencia de placas en estos vasos se consideró un indicador de aterosclerosis no coronaria. La aterosclerosis coronaria (subclínica) también se caracterizó por la formación de sales de calcio en la arteria coronaria. La aterosclerosis fue considerada “general” con la afectación de al menos cuatro de las seis zonas de estudio (y la ausencia de calcio). Durante el análisis de la presencia de placas consideraron la complexión de los participantes, el consumo de tabaco, alcohol y carne roja, así como la presencia de diabetes, la dislipidemia y la hipertensión.

Los resultados del análisis mostraron que la presencia de placas ateromatosas en los vasos sanguíneos de las personas que no desayunan, es más alta que en las que tienen un desayunan abundante o incluso ligero.

La gráfica de los índices de probabilidad de presencia de aterosclerosis (de izquierda a derecha) no coronaria, subclínica y “general” entre las personas que consumen desayuno fuerte (en gris) o ligero (rojo) y los que no desayunan (destacado en azul),

Uzhova et al. / Revista del Colegio Americano de Cardiología 2017

 

Además, los autores descubrieron que omitir el desayuno estaba asociado con un aumento, por dos veces, en la probabilidad de desarrollar la obesidad, y el síndrome metabólico por tres veces.

Un gráfico que muestra la probabilidad de tener obesidad (izquierda) y síndrome metabólico (derecha) entre las personas que consumen (de izquierda a derecha en cada gráfico) un desayuno abundante o ligero y los que no desayunan.

Uzhova et al. / Revista del Colegio Americano de Cardiología 2017

Los autores del documento creen que estos resultados se deben al hecho de que las personas que no toman desayuno corren el riesgo de reponer sus reservas de energía, más tarde durante el día,  consumiendo una gran cantidad de alimentos ricos en carbohidratos y grasas. Los investigadores señalan que con el fin de seguir estudiando el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, hay que prestar atención a los factores tempranos, como la nutrición a una edad más temprana.

Diabetes e hipertensión, dos caras de la misma moneda

La tensión arterial alta es una de las complicaciones asociadas a la diabetes que más debemos controlar. Aquí te contamos cómo prevenirla.

No te estamos descubriendo nada nuevo: con la diabetes se puede convivir toda la vida. Pero lo que todos queremos es convivir toda la vida y además hacerlo en buena armonía, sin problemas ni quebraderos de cabeza. Por eso es tan importante que controlemos la glucemia: para evitar ciertas enfermedades asociadas que sí que podrían ocasionarnos problemas serios de salud. Una de las más comunes, una que no debe tomarse nunca a la ligera es la hipertensión que, como seguro que ya sabes, es la elevación de la fuerza con la que la sangre circula en las arterias del cuerpo.

Como puedes imaginarte, esto no puede acarrear buenas consecuencias. Y es que la hipertensión afecta al cerebro, al corazón, a los pulmones, a los riñones y a los ojos, vamos, prácticamente a todo tu organismo.

¿Crees que sabes cómo la hipertensión y la diabetes se relacionan? ¿Conoces cómo influye la hipertensión en tu estado de salud? Como nunca está de más darle un repasito a estas cuestiones, nosotros vamos a explicarte algunas cosas que debes tener muy claras. Para asegurarnos un futuro lleno de salud y calidad de vida.

¿Qué desencadena la hipertensión?

Por desgracia, la diabetes es uno de los factores desencadenantes de la hipertensión, así que partiendo de la base de que padeces esta enfermedad, ya sabes que estás más expuesto a sufrir hipertensión que el resto de los mortales, ¡qué le vamos a hacer! Pero además existen otra serie de factores que influyen en la presión alta. ¿Los conoces todos?

– La herencia. En el caso de la presión arterial, existe una relación directa entre la presencia o no de tensión alta en los familiares de primer grado y el posterior desarrollo de niveles de tensión arterial por encima de lo normal.

– La obesidad. Por eso es tan importante marcarle un gol al sedentarismo y empezar a hacer más ejercicio físico. Porque mediante la actividad física nos quitaremos esos kilitos de más y podremos evitar la hipertensión.

– La alimentación inadecuada. Una dieta poco saludable, rica en sal y grasas saturadas no es la mejor amiga de tu salud.

– El tabaquismo. Que el tabaco aumenta de forma considerable el daño que sobre los vasos ejercen la hipertensión lo sabe todo el mundo, así que aquí tienes una razón más para dejar de fumar.

– El consumo de alcohol. ¡Ojo! Que tomes una copita de vino de vez en cuando no es en sí malo. De hecho, muchos especialistas afirman que un uso moderado del alcohol favorece la circulación y puede disminuir la hipertensión.  Lo que es perjudicial para tu salud y además mucho, es que te pases con el alcohol. Una ingesta diaria superior a 40 gramos de alcohol te provocará con mucha probabilidad un aumento de la tensión arterial.

– Nerviosismo o estrés. En muchas más ocasiones de las que creemos, éste es el detonante de la hipertensión. Hay incluso estudios que demuestran que la situación económica de una persona puede generar estrés, y este estrés puede provocar un aumento de la presión arterial. De hecho, un dato curioso es que las personas con trabajos peor pagados presentan índices más elevados de hipertensión.

¿Qué síntomas presenta?

Hay que tener mucho cuidado con esto, y es que, en la mayoría de los casos, la hipertensión no presenta síntomas en sus inicios. Sin embargo, otras veces o cuando la enfermedad está más avanzada, sí que pueden sentirse vértigos, mareos, náuseas, dolor de cabeza, zumbido en los oídos, cansancio, opresión en el pecho u hormigueo en manos y pies.

¿Cómo afecta la hipertensión en la diabetes?

Más del 20% de las personas que viven en poblaciones industrializadas sufren hipertensión arterial, y varios estudios han revelado que aproximadamente entre un 40 y un 60% de las personas con diabetes también la padecen.

Mientras que en las personas con diabetes tipo 1, la hipertensión suele diagnosticarse años después del comienzo de la enfermedad, cuando empieza a deteriorarse la función renal; en la diabetes tipo 2, el diagnóstico de hipertensión se suele hacer a la vez, a veces antes que el de la diabetes incluso.

La hipertensión arterial empeora y acelera el daño que la diabetes ejerce sobre las arterias, algo que da lugar a que las personas hipertensas sufran con mayor frecuencia infartos de miocardio, insuficiencia renal o accidentes cerebrales vasculares (trombosis). El problema más grave de esta enfermedad es que, en la gran mayoría de los casos, la persona que lo sufre no lo sabe. Por eso, al no recibir tratamiento, las secuelas que puede acarrear la enfermedad no se están previniendo.

¿Cómo controlo la hipertensión?

Tus niveles de presión arterial no se regularán por arte de magia. Hay ciertas cosas que debes hacer para cuidarte, para conseguir controlar la hipertensión en concreto, y la diabetes en general. Aparte de cuidar la alimentación, evitar el exceso de peso y olvidarte del tabaco, hay ciertas recomendaciones que te ayudarán a alcanzar una buena calidad de vida:

– Haz ejercicio físico. Practícalo con frecuencia (a diario), aunque de forma moderada, que no se trata de que te dejes la piel en el intento. Ayudarás a tu organismo a reducir la glucosa en sangre y disminuirás la presión arterial, el colesterol y controlarás mejor el peso.

– Cuida tus ojos. Para prevenir complicaciones de tipo ocular es necesario que al menos una vez al año acudas al oftalmólogo. Y no lo dejes pasar aunque no sientas ningún síntoma de algo esté yendo mal. Tus ojos no avisan.

– Mima tus pies. No dejes pasar ni un solo día sin echar un ojo a tus pies. Es muy importante que los revises a diario y que mantengas una buena higiene. Una simple herida puede acarrearte serias complicaciones.

-Lleva una vida relajada y tranquila. Que te estreses solo ayudará a que las cifras de presión arterial se eleven. Y eso no es nada bueno, ya lo sabes. Mucho mejor tomarse las cosas con filosofía y evitar las preocupaciones innecesarias.

Ahora que sabes todo esto, no tienes excusa para empezar a cuidarte un poquito más. Porque ya sabes que las complicaciones de la diabetes no avisan en la mayoría de las ocasiones y nosotros no queremos tener que preocuparnos, ¿verdad?

Síndrome Metabólico

 

 

 

 

 

Se le llama así a un grupo de factores de riesgo que aumentan las probabilidades de sufrir enfermedades del corazón, diabetes, ataques cerebrales y otros problemas de salud.

Se puede diagnosticar cuando están presentes tres de los siguientes cinco factores de riesgo:

– Glucosa en sangre elevada (azúcar)
– Niveles bajos de colesterol HDL (“bueno”) en la sangre
– Niveles altos de triglicéridos en la sangre
– Circunferencia de la cintura grande o cuerpo en “forma de manzana”
– Presión arterial alta

El síndrome metabólico es una afección seria de la salud.

¿Quiénes tienen síndrome metabólico?
En los últimos años, este síndrome se ha vuelvo mucho más común en los Estados Unidos.
Se estima que alrededor del 34 por ciento de las personas adultas en los Estados Unidos lo sufren. El riesgo de tener el síndrome metabólico aumenta con la edad.
En los Estados Unidos, la prevalencia del síndrome metabólico es superior en hombres blancos no hispanos que en hombres americanos mexicanos y negros no hispanos. Como contraste, el síndrome metabólico es más frecuente en mujeres americanas mexicanas que en las negras no hispanas o blancas no hispanas.
La prevalencia del síndrome metabólico también está aumentando en el mundo.

¿Cómo se diagnostica el síndrome metabólico?
El criterio para identificar este síndrome es la presencia de tres o más de estos factores de
riesgo:
– Obesidad central. Se mide en la circunferencia de la cintura:
– Más de 40 pulgadas en los hombres.
– Más de 35 pulgadas en las mujeres.
– Niveles de triglicéridos en sangre en ayunas de 150 mg/dL o más o estar tomando
medicamentos para triglicéridos elevados.
– Bajos niveles de colesterol HDL o estar tomando medicamentos para el colesterol

HDL bajo:
– Hombres: menos de 40 mg/dL
– Mujeres: menos de 50 mg/dL
– Presión arterial elevada de 130/85 mm Hg o superior o estar tomando medicamentos
para la presión arterial alta.
– Glucosa en ayunas (azúcar en sangre) de 100 mg/dL o superior o estar tomando
medicamentos para la glucosa en sangre elevada.

Las personas con el síndrome metabólico pueden reducir el riesgo de enfermedad
cardiovascular y diabetes tipo 2 controlando los factores de riesgo. La mejor manera
es que bajen de peso, sigan una dieta saludable y aumenten la actividad física
Estos son algunos pasos importantes para los pacientes y los médicos en el
tratamiento de esta enfermedad:
– Controlar periódicamente el peso corporal (especialmente la obesidad central).
– Controlar la glucosa en sangre, las lipoproteínas y la presión arterial.
– Tratar los factores de riesgo individuales (hiperlipidemia, presión arterial alta y
glucosa elevada en sangre) según las pautas establecidas.
– Elegir agentes antihipertensivos de forma cuidadosa ya que los diferentes
medicamentos tienen efectos diferentes sobre la sensibilidad a la insulina.